Doura
Doura es la luz que guía sin imponerse. Un espacio de instinto, calma y protección silenciosa. Una fuerza que acompaña incluso cuando no se ve.
Ardán
Ardán es el impulso de cambio, el movimiento que nace sin ruido. La cabaña del fluir y la transformación. En el alma nórdica se une al Hamr: la forma que puede mutar, la parte de nosotros que cambia para seguir siendo.
Sélene
Sélene es la luz suave de la luna. La cabaña de la claridad interior y el descanso consciente. En el alma nórdica se conecta con el Hugr: el pensamiento, la conciencia, esa voz tranquila que observa sin ruido.
Lusco
Lusco es ese instante en que el día se despide y la luz aún resiste. La cabaña del fuego interior, de la calidez que no quema, pero abraza. En el alma nórdica se une a la Hamingja: la suerte, la energía vital, esa llama silenciosa que nos sostiene.